Conferencia sobre la Risa Macabra y su relación con imágenes

Universidad Nacional de Colombia, Pontificia Universidad Javeriana, Universidad de Antioquia

(2005-2006)

La Risa: Muerte Infalible

 

“Por su juego, el niño muere como ríe. Es posible que en su vida, al reír, los seres humanos dejen ver de qué morirán.” (1) Tomo esta cita de Pierre Fédida para tratar de entrar en un terreno donde se funden la risa y la muerte. Lo macabro, lo que desestabiliza, aquello que marca una ruptura súbita… posiblemente tan súbita como la muerte, genera a su vez una reacción igualmente súbita como la carcajada.

 

1. Introducción

Este ha sido el resumen que hice de lo que sería mi ponencia en abril 27 (hoy). Me llamó la atención el eje central de esta serie de conferencias que se iban a ofrecer durante este semestre en la Maestría de Artes Plásticas. No es un tema habitual en mí, y sin embargo constaté con sorpresa que muchas de las cosas que venía recolectando como información para otras investigaciones, tenían que ver con lo macabro, y con una suerte de humor negro, casi sádico, de lo que ocurría en este mundo y que circulaban a diario en los periódicos. Tomé la decisión de aceptar la invitación por el hecho de que en algún momento había tocado de manera muy tangencial el asunto de la risa en los niños. Una risa de juego donde se aprenden algunas verdades sobre la vida. Tomé la decisión porque pensé que iba a disfrutar mucho esa idea que uno tiene, seguramente romántica, sobre lo macabro conjugado con una risa muy al estilo de la bruja mientras le entrega la manzana a Blanca Nieves. Pensé que me sucedería algo como lo que se hace hoy día con las curaciones en las que la risa es un componente importante. De hecho encontré un artículo en el periódico el día 11 de marzo que pensé me iba a servir mucho. Se trataba de una reseña en la que se sustentaba que el reír era saludable para el corazón ( 2 ). Empecé a recortarlo cuando, al final, ya cuando iba a terminar de cortar en dos la hoja del periódico me di cuenta con algo de estupor, que en la parte inferior de la hoja, colindando con este artículo, y ocupando casi toda la página, había un buen número de Obituarios. Creo que esto fue lo que me sacó de Blanca Nieves y la Bruja.

 

Debo decir que no lo disfruté por el lado por donde pensé que lo iba a disfrutar, porque nunca encontré un bosque donde guarecerme para reír mientras reposaba la mirada en el cuento de hadas y sus diversas interpretaciones. Sucedió que me topé conmigo mismo y como a uno no le gusta encontrarse de sorpresa entonces me sentí herido, tocado, manoseado por mí mismo. Me explico: cuando uno se mira en el espejo, esta preparado para mirarse, pero cuando uno no cree estar frente a ningún espejo, no hay razón para mirarse. La risa no era, como lo comenté anteriormente, un espejo para mí. Era algo lo suficientemente lejano como para permitirme un aire fresco, renovador. Pero no fue así, y me estrellé varias veces con mi propio reflejo, acaso riéndose de mí.

 

La cita de Pierre Fedidá, sirvió de detonante para buscar eso que había de muerte en la risa…. Hasta ahí llegó. Nunca más volvió a ser útil, incluso cuando a mitad del texto la buscaba para encontrar un remanso de tranquilidad.

 

Al verme en esta risa, descubrí que no había nada más molesto y perturbador que la risa. Al sentirla, me encontré con lo incómoda que puede resultar una risa. Al menos, esa risa que presagia la muerte, esa risa que irrumpe como una descarga de maldad, esa risa que provoca o que incita, o aquella que recoge en un instante mil sentimientos encontrados. En medio de todo esto me vi.

 

Aunque ya estoy mencionando la risa, lo que en adelante vendrá no será exclusivamente sobre la risa, sino sobre aquello que se basa en la risa para llegar a otros puntos que chocan con ella. No será, por supuesto, una mirada filosófica de la risa, tan solo un  acercamiento basado en la experiencia, en la contemplación de la risa y en algunos artículos que me permitieron construir puentes de relación entre la risa y la muerte o entre la risa y algún tipo de pérdida. 

 

Allí si guardé, como compromiso conmigo, y con parte de compromiso con el folleto impreso anunciando este ciclo de conferencias, una relación con el título: “La Risa – Muerte Infalible”. Un título extraído de una sección de la Revista Selecciones que lleva (según mis cálculos gracias a algunos ejemplares que conservo de mi abuela materna), casi 60 años apareciendo mensualmente en esta colección. El título de la sección es: “La Risa – Remedio Infalible”, una compilación de una a dos páginas de chistes…. Chistes los más flojos que uno jamás haya leído, entre otras porque no hay nada más aburrido que leer chistes, y sin embargo allí está esa sección mensualmente con chistes nuevos, y ahí estoy yo leyendo esta vieja colección permanentemente durante toda mi infancia.

 

Aún así, me pareció que era una buena manera para tergiversar esa sección que ha acompañado buena parte de mi vida, y de la que guardo en la memoria un cuento muy corto que quisiera compartir:

Se trata de un guerrero que después de una batalla llega al consultorio de un doctor con una espada que lo atraviesa del pecho a la espalda. El médico al verlo moribundo le pregunta si le duele y el paciente le contesta: “Solamente cuando me río, doctor”.”

Pienso en este instante, a pesar de que no es un buen chiste, que he debido poner este cuento como frase que acompañaba el folleto, porque resume de manera más clara la relación entre la risa, la muerte y el dolor que aparecen girando alrededor de esta conferencia.

El recorrido se hará siempre acompañado por situaciones que contienen la risa o que han desatado en mí la risa, pero adicional a ello, y la disculpa que me merece esta charla por salirme del eje que se trazó inicialmente, trataré algo que pienso no sale de la risa pero que llega a los límites que la risa toca. Creo que la risa, tiene mucho de inmaterial, … ¿Quizá místico? ¿Posiblemente erótico o sádico? Un par de risas iniciales con las cuales encontré el camino para fundirlas en un solo instante cargado de muerte. De allí, justo en el momento en que la risa se me fragmenta en mil pedazos y me lleva al borde del éxtasis, entro en las profundidades del cuerpo y la mutilación, para finalizar con que toda esta situación tan perturbadora no era más que una risa primaria sobre mí mismo como lo mencioné anteriormente. Por supuesto, que lo que pretendo es que este “mí mismo” aterrice en mí como ser humano.

 

2. Hornos de incineración

3. El suplicio chino

4. La pierna

5. Pulp Fiction

 

 

Citas:

 

( 1 ) Georges Didi-Huberman, Lo que vemos, lo que nos mira,   Ediciones Manantial, traducido del francés por Horacio Pons, Buenos Aires, 1997. p. 55.

( 2 ) El Tiempo, viernes 11 de marzo de 2005, Sección 2 p. 7.

 

 

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